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Meditacion

 

 

Meditación - La Terapia del Mindfulness - Psico-onconcología

 

 

 

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“¡No hago más que pensar en las pruebas que me tienen que hacer…! ¡Vivo como en una amenaza constante, sé que ya no tengo cáncer, pero es como si me volviera a pasar continuamente!! ¡Si pudiera parar la cabeza!!” En este espacio hoy, os voy a hablar de cómo mantener la mente disciplinada, atenta a lo que realmente ocurre, abierta a las percepciones sensitivas, de forma que nos instalemos en el presente, facilitando la visión de la realidad de forma serena, y optando por decidir como reaccionar, cultivando el estado emocional y mental de la ecuanimidad (definición de la Real Academia de la Lengua): 

-Imparcialidad de juicio -Actitud equilibrada y constante Actualmente los psicólogos aplicamos en la terapia la meditación como técnica que ayuda al paciente, en el amplio sentido de la palabra, incrementando su poder de introspección, su capacidad de manejar emociones, y por los efectos curativos y sanadores que posee. 

La meditación es una práctica milenaria, y se ha utilizado vinculada o no a elementos religiosos, como forma de distanciarse de las emociones, de la actividad mental o del cuerpo, y acceder con ello a una sabiduría mayor, a una visión de las cosas y los sucesos “desapegada”, comprensiva y serena.

Los estudios neuronales de personas que meditan observan cambios en su funcionamiento neuronal: un incremento de actividad en el lóbulo frontal , que es la residencia de las emociones positivas. Probablemente se preguntará en qué cambia esta realidad cerebral la vida diaria, pues bien los neurocientíficos han observado que las personas que emplean más la zona izquierda tardan menos tiempo en eliminar las emociones negativas y la tensión que pueden provocar, por ejemplo, un atasco o una discusión con el jefe. Conlleva también una reducción del miedo y la cólera.

Los estudios sobre la relación entre el estrés y la enfermedad, ya nos indican que el estrés es uno de los factores identificados como coadyuvante en los procesos de enfermedad, y los estudios sobre la meditación como técnica nos indican, que dentro de una terapia, o por sí misma, se convierte en un elemento potenciador de la propia salud y de los recursos para desarrollarla, al producir un cambio interno sobre cómo la persona se enfrenta a los cambios y en el manejo de las emociones.


¿En qué consiste? 

Michael Hyland, un profesor de salud psicológica de la Universidad de Plymouth, en Reino Unido, explicaba a la revista Time que «si te quedas mirando a un punto en el otro lado de la habitación y dejas de hablar y de pensar, estarás meditando».

Todos hemos tenido la experiencia de quedarnos ensimismados mirando como arde una hoguera, o contemplando una puesta de sol, o quizás percibiendo una brisa suave y cálida un día de primavera, y quizás nos hemos encontrado en un momento de inefable paz y quietud, y cuando alguien nos interrumpió… “Ah! ¡Con lo a gusto que estaba, ni me había dado cuenta del tiempo!!” Estas experiencias espontáneas, en realidad son estados meditativos, de absorción y unificación total con lo que estamos viviendo en ese momento… no hay pensamiento, no hay emoción, estamos en paz.

La meditación consiste en producir este estado de forma consciente y voluntaria, y al hacerlo de forma continuada, se produce un discernimiento mayor acerca de cómo nuestra mente a veces nos engaña, magnificando o distorsionando lar realidad. Consecuentemente aprendemos a disciplinarla, a calmarla, e incrementamos nuestras posibilidades de reaccionar de forma adecuada.

Por otra parte nuestro cerebro “sólo sabe hacer una cosa”, si dirigimos nuestra atención, eso es lo que hará, incompatibilizando otras actividades automáticas y no voluntarias.
 


Formas de meditación en la vida diaria: 

• Camine descalzo sobre el césped o sobre una alfombra gruesa y sienta totalmente cada sensación con sus dedos y plantas.

• Respire y sonría. Relájese. Déjese ir.

• Antes de hablar, perciba qué es lo que motiva sus palabras.

• Simplemente quédese en pie, respire y ponga su atención en lo que siente.

• Siéntese en algún lugar, perciba su respiración y siga con atención los sonidos que se dan a su alrededor.

• Contemple con atención cómo arde una vela.

• Cuando abra el grifo, perciba con atención cómo se desliza el agua sobre su piel.

• Escuche la lluvia, o el rumor del mar, o el canto de un pájaro, y ponga toda su atención en ello.

• Permanezca en silencio, atento a lo que le rodea y percibiendo su “ruido” mental, como un observador, distante y sin juicio.

Existen muchas formas de meditación: introspectiva, contemplativa, en la cotidianidad y en el movimiento, meditación zen, meditación budista, etc.

La posibilidad de controlar mejor nuestras emociones y utilizar la mente de un modo más eficaz para lograr un mayor bienestar básicamente consiste en incrementar nuestra atención sobre lo que realmente ocurre, este entrenamiento contribuye a crear este estado idílico que refleja tan bien este famoso proverbio: “Si tu problema tiene solución, ¿de qué te preocupas? Si tu problema no tiene solución, ¿de qué te preocupas?

 

 Escrito por Ana Carbonell Esquiva.

 

 

 

Original, revista Vytal:

http://www.costacomunicaciones.es/vytal/noticia_meditacion_terapia_mindfulness_psico_onconcologia_2012.html

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